|
¿QUE ES LO QUE PRETENDEMOS? |

PRETENDEMOS:
Que la consensuada Constitución Española sea respetada por TODOS,
y muy especialmente, por Su Majestad don Juan Carlos I de España (que
ahora ocupa el mismo cargo de máxima autoridad del Estado que antes
ocupaba el General Franco).
Que quien se autodenomina Rey de todos los españoles, cumpla con
el preceptivo juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y
hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los
ciudadanos.
Preceptivo juramento que ante las Cortes Generales presto al
tomar posesión de su cargo, y que no cumpla con el que prestó cuando el
General Franco le designó como su sucesor a la Jefatura del Estado y
juró "fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y demás
Leyes Fundamentales del Reino"
Si Su Majestad el Jefe del Estado hubiera cumplido fielmente con
ese juramento.
PRIMERO Y PRINCIPAL: La pluralidad política se hubiera respetado
y hoy el Senado no ejercería de inoperante duplicado del Congreso de los
Diputados, con lo que, al ejerciendo de Juan palomo, han podido
privatizar o auto-privatizarse empresa que antes eran de todos, y ahora
son solamente de ellos o de unos pocos:
La obsoleta y antidemocrática Ley de Enjuiciamiento Criminal, 41
veces retocada pero nunca actualizada que legaliza el que la
Administración de Justicia continúe ejerciendo de órgano represor de los
fundamentales derechos de los ciudadanos contribuyentes, se hubiera
sustituido por la Ley Orgánica Procesal Penal que sí conocería de lo
dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de lo
dispuesto en la vigente Constitución Española.
SEGUNDO: No podría obligársenos a otorgar poderes y ha pagar por
adelantado a esos “letrados o simples mercenarios” no siempre honrados,
porque sería el Ministerio Fiscal quien promovería la acción de la
justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y
del interés público tutelado por la ley de oficio o a petición de los
interesados, así como velaría por la independencia de los Tribunales y
procuraría ante éstos la satisfacción del interés social.
TERCERO: la ley del Tribunal del Jurado se habría aprobado
muchísimos años antes, y no obligaría a los miembros del Tribunal del
Jurado a juzgar a sus propios convecinos, con lo que las amenazas y
represalias no serían estimadas.
CUARTO: El Tribunal Constitucional no in-admitiría la práctica
totalidad de los casi 10.000 recursos de amparo que recibe cada año, por
que sus miembros podrían ser juzgados por los miembros del Tribunal del
Jurado si incurren en el delito de prevaricación o prevaricato como son
las de dictar resoluciones tan injustas como contrarias a Derecho, como
es la de condenar “en última instancia” al recurrente, a la indefensión
más absoluta.
QUINTO:
Actualmente no se estaría vulnerando, como se está vulnerando, el
constitucional derecho de los ciudadanos contribuyentes, a que los
delitos de prevaricación o prevaricato sean juzgados por los miembros
del Tribunal del Jurado.
También
pretendemos:
Pretendemos que nuestros hijos, los hijos de nuestros
hijos y los hijos de los hijos de nuestro hijos puedan convivir
democráticamente en paz con el resto de los españoles voten unos o voten
otros a quienes voten.
Para conseguirlo consideramos preciso que el único
tribunal internacional competente para conocer en vía penal de los
supuestos delitos de genocidio y de lesa humanidad supuestamente
cometidos a partir de aquel aciago día 18 de julio de 1936, se pronuncie y, de
una vez por todas, sepamos quienes fueron y que pretendían aquellos que
instaron a los Generales Sanjurjo, Mola Onésimo Redondo y Franco para
que se sirvieran de las fuerzas encomendadas a su mando por el Gobierno
de la República para enfrentarse al Gobierno Republicano.
Una vez esté todo
aclarado podremos los españoles perdonar o ser perdonados, y empezar a
convivir democráticamente en paz como siempre hemos convivido antes de
que "algunos" publicitaran excesivamente los supuestamente falsos
delitos de quemar iglesia y conventos.
|